jueves, 4 de febrero de 2016

Sacerdotisa y Bruja

Imagen de autor desconocido

En nuestros días y en las tradiciones paganas actuales, la palabra sacerdotisa y bruja suelen aparecer en los mismos contextos. Sé que os ha llamado la atención porque  algunas de vosotras me habéis preguntado cuál es la diferencia entre ellas. Ya os he comentado en alguna ocasión que a lo largo de la Historia las sacerdotisas de religiones paganas han sido acusadas de brujería. Adorar a Dioses ajenos era considerado brujería, cualquier rito religioso extraño a quién lo veía, cualquier símbolo o práctica de pueblos desconocidos era tachado de brujería, por lo que en sus inicios eran lo mismo. Con el tiempo el concepto de bruja se desvirtuó y perdió su asociación al sacerdocio, pero en los archivos de la Inquisición, entre los cargos con los que se acusaba a las verdaderas brujas encontramos el de perpetuar cultos precristianos y adorar a falsos dioses. Es decir, ser sacerdotisas de antiguas religiones, o al menos ser las guardianas de lo que quedaba de ellas.
En la actualidad la mayoría de nosotras somos las dos cosas. Sé que en el fondo son lo mismo, pero si tuviera que explicar la diferencia sería ésta, la que dimos tres miembros de mi tradición cuando se nos hizo esta misma pregunta durante una reciente entrevista:
La bruja es una mujer que estudia su relación con el mundo que la rodea, desde que se levanta hasta que se acuesta (y aún mientras duerme) percibe el ritmo del mundo en el que vive y su propio lugar en él. Presta atención a los cambios que se producen y que le marcan el paso del tiempo y a lo largo de sus años aprende a relacionarlos con sus propios cambios internos. Es una mujer que experimenta con el poder que la naturaleza pone a su alcance, incluido el suyo propio. Investiga las propiedades de las herramientas que la tierra pone a su disposición: hierbas, piedras, agua, el viento, el fuego… su propio cuerpo y su propia energía. Emplea muchas horas de su tiempo en aprender de otros, de sí misma, de sus ciclos internos tan ligados a los externos del planeta. Pasa incontables momentos viajando hacia dentro de sí misma para conocerse y reconocerse. Y para encontrarse, dentro de sí, con la divinidad que sabe que la habita.
La bruja levanta altares a antiguos Dioses de la vida y la muerte, pero su relación con ellos es personal e íntima. Celebrará los cambios de las estaciones y de las estrellas y creará miles de hechizos para hacer de su mundo un sitio mejor. La mayor parte del tiempo trabajará sola. Su trabajo se aplica sobre una sola persona. Ella. Si quiere dominar la magia debe conocer su fuente, que es ella misma. Las revelaciones que tendrán lugar durante sus incursiones en la naturaleza, se producirán sólo en ella porque están provocadas por todo el conocimiento que ha adquirido antes.
A veces trabajará con otras para conjurar un objetivo común, o se reunirá en un Aquelarre para celebrar fiestas mágicas, para compartir conocimientos y crear lazos de unión. Para dar la bienvenida a nuevas brujas a la comunidad o para enseñar a otras que empiezan en el camino. Las brujas de nuestro tiempo creamos grandes redes que se extienden no sólo por el país, sino por todo el mundo. Pero su evolución como persona, como mujer y como bruja, será a solas.
La sacerdotisa realiza los mismos actos que la bruja, pero de cara a una comunidad. Las sacerdotisas paganas no nos consideramos intermediarias entre la divinidad y las personas porque no es necesario. Cada Ser está en perpetuo contacto con la Diosa porque ya somos parte de Ella. Todas la llevamos dentro, es parte de nuestra esencia por lo que la existencia de una figura intermediaria es totalmente innecesaria. Pero lo que sí hacemos es facilitar a los demás la forma de encontrarla, de restablecer un contacto que creían perdido o que se ha olvidado. Realizaremos hechizos para la comunidad, invocaremos a nuestra Diosa para traerla entre nosotras. Levantaremos altares comunes para que todos puedan Honrarla.
La sacerdotisa también es la encargada de oficiar ceremonias religiosas que atañen a toda la comunidad, somos nosotras quienes damos la bienvenida y presentamos ante el mundo a los recién nacidos. Somos nosotras quienes unimos las manos y los corazones de las parejas en sus matrimonios mientras su amor dure. Somos nosotras quienes celebramos con las jóvenes su menarquía y también celebramos con nuestras sabias la menopausia en su madurez. Somos nosotras quienes damos soporte espiritual a cualquier miembro de la comunidad que lo solicite y quienes acompañamos en su último viaje a aquellos que regresan a la Madre.
Somos aquellas que repiten sus 10.000 nombres en alto para que no se olviden. Para que se recuerden de nuevo. Somos la cabeza visible que sirve de faro a todas las que la buscan a Ella. Todo nuestro trabajo está volcado hacia el exterior.
Pero nada de esto sería posible si no contásemos con todo el trabajo de bruja que hemos hecho con nosotras mismas. Con toda la sabiduría, conocimientos y experiencias que hemos ido adquiriendo en nuestro trabajo solitario.
Para mí, ambas son las dos caras de una misma función. La bruja es la mujer que viaja a su interior en soledad para encontrarse con la Diosa, aprender de Ella y comprender quién es ella como mujer y regresa al exterior para mostrar al mundo, como sacerdotisa, el camino hacia Ella. Para ser su faro y, en definitiva, guiar a todos aquellos que la buscan, para que puedan empezar su propio viaje.
Las brujas sacerdotisas somos un umbral. Somos una puerta.
Somos la Voz que anuncia Su Regreso.





miércoles, 20 de enero de 2016

Soy Bruja!

Las brujas somos seres de fuego.
Te lo repiten, te lo insisten.
Pero tú no sabes a que se refiere esa idea hasta que debes aprenderla.
Del silencio a la llama, como reza el viejo ritual   una mujer capaz de enfrentarse a tod@s.
Una mujer capaz de continuar a pesar del dolor, del temor, de las esperanzas a punto de romperse.
Una bruja nunca se quema porque el fuego que arde en su interior es cien veces más fuerte que el que la rodea.


 Temo a todo.
Pero vivo a pesar de eso.
Vivo a pesar de sentir que el mundo se viene encima. Que a veces no me puedo sostener en dos pies.
Que a veces, me caigo.
Pero vivo, porque decidí hacerlo.
Porque la vida es mucho más importante que la muerte.
Porque quiero vivir por el tiempo que mi cuerpo y la naturaleza me lo permita.
Porque soy bruja y me educaron para vencer el fuego. Porque soy una mujer que sabe que tener miedo no es el final de todo.
Y orgullosamente, ¡soy BRUJA!





Fragmento Arcano XVI "La estrella" Jung y el Tarot.

  Arcano XVI "La estrella"


 En el tarot La Mujer Estrella, quizá añade alguna de sus lágrimas a las aguas que manipula; las lágrimas limpian y purifican. Limpian el polvo que la deposita en nuestros ojos, para que seamos capaces de mirar el mundo con más claridad.
Decimos a veces que nos encontramos desechos(as) en lágrimas o rotos(as)  por la emoción. 
Cuando lloramos desaparecen nuestras preocupaciones superficiales, de modo que podemos volver al brillo de nuestro verdadero valor. Los aspectos rígidos de nuestra personalidad se funden, dejándonos más receptivos y maleables. Cuando nos sentimos inundados(as) por la emoción, la tiniebla existente entre el consciente y el inconsciente desaparece y podemos ver nuevas imágenes surgir  del inconsciente.  Algunas de ellas son terribles, otras en cambio son portadoras de luz, pero ambas traen nueva energía y poder.
Al principio, nos sentimos ahogados por la inundación repentina. La Mujer Estrella dado que es también una criatura de la profundidad, lo comprende, y por eso separa y mezcla las aguas con tanto cuidado y amor. 









martes, 19 de enero de 2016

Fragmento Arcano XVI "La estrella" Jung y el Tarot


En el tarot La Mujer Estrella, quizá añade alguna de sus lágrimas a las aguas que manipula; las lágrimas limpian y purifican. Limpian el polvo que la deposita en nuestros ojos, para que seamos capaces de mirar el mundo con más claridad.
Decimos a veces que nos encontramos desechos(as) en lágrima o rotos(as) por la emoción. Cuando lloramos desaparecen nuestras preocupaciones superficiales, de modo que podemos volver al brillo de nuestro verdadero valor. Los aspectos rígidos de nuestra personalidad se funden, dejándonos más receptivos y maleables. Cuando nos sentimos inundados(as) por la emoción, la tiniebla existente entre el consciente y el inconsciente desaparece y podemos ver nuevas imágenes surgir  del inconsciente.  Algunas de ellas son terribles, otras en cambio son portadoras de luz, pero ambas traen nueva energía y poder.
Al principio, nos sentimos ahogados por la inundación repentina. La Mujer Estrella dado que es también una criatura de la profundidad, lo comprende, y por eso separa y mezcla las aguas con tanto cuidado y amor. 
Nos guía a una mejor conexión con el yo interior y nuestros sueños.

Käirshka, Sacerdotisa en el templo de Isis.org







Las lágrimas de Freyja


Leyenda de Freya y Odur.

Freya, la diosa de cabellos dorados y ojos azules, era también, en ocasiones, considerada como la personificación de la Tierra. Como tal, se desposó con Odur, un símbolo del Sol veraniego, a quien ella amaba mucho y con el que tuvo dos hijas, Hnoss y Gersemi. Estas doncellas eran tan hermosas que todas las cosas bellas eran denominadas con sus nombres.
Mientras Odur permaneciera a su lado, Freya estaba sonriente y era completamente feliz. Pero Odur era de espíritu inquieto y cansado de la vida sedentaria, abandonó un día el hogar súbitamente y se dedicó a vagar por el ancho mundo. Freya, triste y abandonada, lloró largamente, cayendo sus lágrimas sobre las duras rocas, ablandándolas. Se dice que incluso llegaron a introducirse en el mismo centro de las piedras, donde se transformaron en oro. Algunas lágrimas cayeron al mar y fueron a transformadas en ámbar.
Cansada de su condición de viuda y anhelando coger a su marido en sus brazos una vez más, Freya emprendió finalmente su búsqueda, atravesando muchas tierras, donde se la conoció por diferentes nombres, como Mardel, Horn, Gefn, Syr, Skialf y Thrung, interrogando a todos los que se encontraba en su paso, sobre si habían visto a su esposo y derramando tantas lágrimas en todas partes que el oro se encuentra en todos los rincones de la Tierra.
Muy lejos, en el soleado sur, Freya encontró finalmente a Odur y, tras serle devuelto todo su amor, ella fue feliz de nuevo, tan radiante como lo había sido de novia. Es quizá debido a que Freya encontró a su esposo bajo un floreciente arrayán que las prometidas nórdicas, incluso hoy día, visten el mirto en vez de la convencional corona de naranjas que se da en otros climas.
Mano a mano, Odur y Freya emprendieron de nuevo el camino a casa y a la luz de su felicidad, la hierba creció verde, las flores brotaron y los pájaros cantaron, pues toda la naturaleza simpatizaba tan enérgicamente con la alegría de Freya como se afligía con ella cuando se encontraba triste.
Las más hermosas plantas y flores en el Norte eran llamadas cabellos de Freya o rocío del ojo de Freya, mientras que la mariposa era conocida como la gallina de Freya.
También se suponía que esta diosa sentía un afecto especial por los hados, a los que gustaba observar danzar a la luz de la Luna, y a los que reservaba sus más delicadas flores y su más dulce miel. Odur, el esposo de Freya, además de ser considerado como una personificación del Sol, también era considerado como un símbolo de la pasión, o de los embriagantes placeres del amor, por lo que los antiguos declaraban que no era de extrañar que su esposa no pudiera ser feliz sin él






¿Cuál es la función de llorar? ¿Cuál es la función de llorar?










Las lágrimas emocionales tienen una composición distinta a las lágrimas que lubrican el ojo. 
A pesar de que conocemos los mecanismos fisiológicos que intervienen en la secreción de las lágrimas y, hasta cierto punto, los factores psicológicos que predisponen al llanto, el acto de llorar sigue siendo en gran parte un misterio.
 
Incluso el lloro es capaz de sobrevenir por motivos contradictorios, como bien recogió William Blake en El matrimonio del cielo y el infierno:
“El exceso de pena ríe.
El exceso de dicha llora.”

Por si esto fuera poco misterio, el acto de llorar emocionalmente es universal, se produce en todas las culturas. Por ejemplo, durante los ritos funerarios lloran los integrantes de todas las sociedades, excepto en Bali (e incluso allí). Los bebés también lloran cuando sienten hambre o dolor. Y también se ha calculado que las mujeres lloran más que los hombres (y los bebés, más que las mujeres).
Además, llorar es un rasgo exclusivamente humano. Darwin yo la afirmó cuando dijo que el llanto es una de las “expresiones específicas del hombre”.
Hasta donde se sabe, ninguna otra especie produce lágrimas emocionales, salvo, quizá, los elefantes, que cuentan con defensores de sus lágrimas. Las evidencias sobre las lágrimas de elefantes, sin embargo, son insuficientes, tal y como señala el profesor de psicología Tom Lutzde la Universidad de Iowa en su libro El llanto:
Algunas personas aseguran haber visto llorar a sus mascotas y otros animales: perros, focas, castores y delfines; pero ninguna de estas declaraciones ha sido probada. Incluso Jeffrey Moussaieff Masson y Susan McCarthy, autores de Cuando los elefantes lloran, se propusieron establecer la naturaleza de la emoción en los animales, pero, después de narrar con detalle y gran patetismo la historia de la elefantita llorona, tuvieron que admitir que muy probablemente los elefantes no lloran.
Tal vez parezca baladí diferenciar las lágrimas no emocionales de las lágrimas emocionales, pero no lo es en absoluto. Los fisiólogos han descubierto que el contenido químico de las lágrimas emocionales es distinto al de las lágrimas basales o continuas, cuya función es lubricar los ojos. Porque las de emoción poseen más proteínas y más hormonas relacionadas con el estrés.
A partir de aquí, lo que sabemos sobre las lágrimas es más bien poco, tal y como advierte Tom Lutz:
La antropología, la historia, la fisiología, la neurología: cada disciplina formula sus propias preguntas y llega a sus propias respuestas. (…) Aun cuando este registro cultural es muy amplio, cada día surge una gran cantidad de preguntas: ¿Por qué lloramos? ¿Qué tienen en común las lágrimas de felicidad, las lágrimas de duelo, de frustración o de derrota? (…) ¿Cuándo es neurótico o patológico el llanto? ¿Cuándo es patología la incapacidad para llorar? ¿Qué expresan, exactamente, las lágrimas?
Lo que parece seguro es que llorar tiene una función social, como la risa: las lágrimas sirven para demostrar a quienes nos rodean de que nuestra pena es fidedigna y no un ardid maquiavélico para suscitar el consuelo o la ayuda. (Si bien fingir el lloro es posible, resulta mucho más dificultoso que fingir necesitar ayuda).
Pero otras veces, las lágrimas afloran por motivos que nada tienen que ver con lo social o con solicitar ayuda. Porque las emociones que lleva aparejadas son complejas y contradictorias.
Si las lágrimas sustituyen a la expresión verbal, no sorprende que sea tan difícil articular su significado, y esto se complica aún más por la enorme variedad de tipos y causas del llanto.
Oren Hasson, biólogo evolutivo de la Universidad de Tel Aviv, ha desarrollado una teoría según la cual existe el llanto: al nublar la vista “las lágrimas nos dejan indefensos y funcionan como una señal de sumisión”.
Hay, pues, teorías muy distintas, pero pocas: las lágrimas no parecen concitar la atención de los investigadores: por cada docena de libros sobre la risa, sólo existe uno acerca de las lágrimas. El más importante de ellos tal vez sea Crying: The Mistery of Tears, del fisiólogo Arhtur Koestler. Mientras llegan las investigaciones, seguiremos llorando.

Muchas veces un poema o un texto puede reflejar al cien por cien nuestro sentimiento y nuestra tristeza en momento difíciles de una relación, ruptura...
Dejamos clásicos que acompañan lágrimas de amor.

Poema LLUEVEN LÁGRIMAS

Llueven lágrimas
y en las paredes de mi alma
se trasmina la tristeza.
Tristeza fría con goteras ardientes
de sal surcando mis mejillas.
Mi corazón se extravía
en la boca del lobo
de esta noche negra y espectral.
Alma triste y melancólica,
corazón perdido en la negrura,
mis brazos buscan abrazarte
y sólo abrazan lluvia.
Habría ya muerto de frío
si no ardiera  en mi pecho tu nombre.
Autor: Francisco García Aldape

 


EL VERDADERO VALOR DE LA MUJER EN EL UNIVERSO

¿POR QUE MUJER, PORQUE HAS PERMITIDO QUE TE SEA ARREBATADO TU VERDADERO LUGAR Y VALOR EN EL UNIVERSO?

¿HOMBRE, PORQUE HAS ROBADO, EL VALOR Y LUGAR EN EL UNIVERSO A LA MUJER?


¿Acaso no es en la mujer donde se deposita la semilla de un nuevo ser?
¿Acaso no es en el vientre de la mujer donde adquirimos la imagen y semejanza de Dios?
¿Y que sabemos nosotros hombres, del dolor, la angustia, la esperanza, el amor y la felicidad que se mezclan a un mismo tiempo en el sentir de las mujeres durante el parto?
¿Y que sabemos nosotros hombre del verdadero sacrificio, angustia y dolor, alegría y orgullo de crecer a un hijo?
Mismo Dios deposito la semilla y confió el cuidado de su amado hijo primogénito a una mujer, ¡reflexionemos hombres, cual valiosa es la mujer para Dios!
¿No tendría que ser igual para nosotros? Entonces devolvámosle su verdadero valor, lugar y derechos que le corresponden.
¿Y no es acaso la mujer la que en nuestra niñez, adolescencia y vida adulta, nos educa, nos cuida, nos provee, nos protege, y siempre está al pendiente de lo que nos pasa y nos sucede?

Cuando tenemos problemas, cuando tenemos deudas que no podemos pagar, cuando sufrimos de desamor, cuando estamos enfermos, cuando perdemos la fe.
¿Quién da la cara por nosotros, quién está allí consolándonos, quien nos cura, quien nos aconseja, quien ora por nosotros? La mujer madre, la mujer hermana, la mujer tía, la mujer abuela, la mujer esposa, la mujer amiga, en todo momento están ellas ¿o no es así? Se dice: Que detrás de cada gran hombre, hay una gran mujer.
Yo diría: QUE DETRÁS DE UNA GRAN MUJER, HOY UN HOMBRE EN PLENA Y CONSTANTE EDUCACIÓN PARA SER GRANDE. 
¡Y TU MUJER, RETOMA TU POSICIÓN EN EL MUNDO, ERES LA INICIADORA DE VIDA!
NO PERMITAS MAS ABUSOS, NO PERMITAS MAS HUMILLACIONES, NO PERMITAS SOMETIMIENTO, TU ERES ANTES QUE EL HOMBRE, TU EDUCAS AL HOMBRE, EDUCALO PARA QUE VALORE A LA MUJER!

Te invito a que reflexiones, y como verdadero hombre reconozcas el gran valor de la mujer, y le des su verdadero lugar en nuestras vidas, y la ames de verdad, la respetes, la cuides, la atiendas y la protejas como lo más valioso del universo.