martes, 5 de abril de 2011

La Historia y el Misticismo de las velas.

El origen de las velas no es conocido, pero hay pruebas de haber sido utilizadas en Egipto y en Creta, con registros que datan de 3000 años a.C,  aunque se dice que las primeras velas fueron desarrolladas por los antiguos Egipcios, quienes usaban "Velas de Junco" o antorchas empapando los carrizos de sebo fundido, sin embargo, los romanos fueron los que mejoraron las velas utilizando pabilo, de esa manera auxiliaban a los viajeros en la oscuridad, y proveían de luz a los hogares y sitios de culto. Al igual que los Egipcios, los romanos utilizaban el sebo de ovejas y vacas como principal ingrediente. Parece ser que la vela se adoptó relativamente tarde para la iluminación casera. La más antigua descripción aparece en escritos romanos del siglo I d.C., y este nuevo invento se consideraba una obra de arte. Hechas de sebo, un extracto sólido casi incoloro e insípido de grasa animal o vegetal, las velas eran también comestibles, y abundan los relatos acerca de soldados que, acosados por el hambre, devoraron sin titubear sus raciones de velas. Siglos más tarde, los guardianes de faros británicos, aislados durante períodos de varios meses, hicieron de la ingestión de velas una práctica profesional reconocida. A fines del Siglo XVIII, gracias al auge de la casa de ballenas, las velas comenzaron a hacerse con la esperma de las ballenas, el cual lo obtenían de la cabeza del animal. Tuvo gran éxito ya que las velas que se fabricaban con este material, no tenían olor desagradable, al prenderse, además de que no se reblandecían o deformaban con el calor del verano.
Las primeras velas y cirios se elaboraron con sebo, grasa animal que desprendía un humo negro poco atractivo; luego este ingrediente fue reemplazado por la cera de abeja, un elemento de costo elevado que sólo podía ser adquirido por los clérigos y las ricas minorías. La Iglesia católica ya había adoptado el lujo de los cirios de cera, y la gente muy rica los empleaba para las grandes ocasiones. Datos referentes a una de las grandes mansiones británicas muestran que, durante el invierno de 1765, sus habitantes consumieron más de cien libras de velas de cera en un mes. En el siglo siguiente, las velas de lujo serían la de cera blanquísima y reluciente, la dura y amarilla de sebo vegetal, procedente de China, y la vela verde, perfumada con laurel, utilizada en la costa nordeste de Norteamérica. Hacia 1850 durante el proceso de refinación del petróleo, se descubrió una cera de color blanco-azuloso que ardía limpiamente y no emitía olor desagradable, se le llamó cera-parafina, que pronto sustituyó a los materiales que en ese entonces se utilizaban en la fabricación de las velas.
En la época colonial, se utilizó la cera que se obtenía hirviendo las bayas de árbol de la cera, si bien ardía limpiamente, el proceso de obtención era demasiado tedioso, por lo que su popularidad disminuyó.  A mediados del Siglo XIX, el desarrollo de la estearina como compuesto químico, originalmente producido a partir de la grasa (Mineral) refinada que produjo grandes cambios en la técnica de hacer velas; se extendieron los tiempos de mayor duración, dureza y los colores se tornaron más opacos y de buen olor. Fue en este Siglo, cuando se comienzan a fabricar las velas en máquinas de producción contínua.
Incluso las velas de sebo más caras exigían que, cada media hora, se despabilara el extremo carbonizado de la mecha o pabilo, sin extinguir la llama. Una vela que no se sometiera a esta operación, no sólo difundía una pequeña parte de su capacidad, sino que la llama, al arder muy baja, derretía rápidamente el sebo restante. De hecho, en una vela que se dejara arder por sí sola, sólo se consumía el 5 por ciento del sebo, y el resto quedaba sin aprovechar. Sin que alguien las despabilara, ocho velas de sebo, con un peso de una libra, se consumían en media hora. Un castillo en el que ardieran cientos de velas de sebo por semana, requería un equipo de sirvientes encargados de despabilarlas. Hasta el siglo XVII hubo compañías teatrales que contaban con un muchacho al que se confiaba esta tarea. Ducho en este arte, entraba de vez en cuando en escena, en ocasiones coincidiendo con un momento de tensión dramática, para recortar los pabilos carbonizados de las velas humeantes. Aunque su entrada solía ser ignorada, si remataba con éxito la operación con todas las velas, el público le dedicaba un aplauso. Esta difícil tarea ya no tuvo objeto a partir de finales del siglo XVII, cuando se propagó el uso de las velas de cera de abeja, que se evaporan parcialmente. La cera era tres veces más cara que el sebo, pero las velas fabricadas con ella ardían con una llama más viva.
La Iglesia Católica estableció el uso de velas santas consagradas en los rituales de bendiciones y para la absolución de los pecados, así como para realizar los exorcismos de los demonios.
Los pueblos antiguos observaron que las llamas de velas generaban revelaciones a los iniciados, conduciéndolos al mirarlas fijamente alcanzando así un estado alterado de conciencia, que le permitía contactar con los seres elementales o divinos.
Así como llamar a los espíritus o proyectarse al futuro, los egipcios utilizaban las velas en un ritual mágico para inducir al "sueño verdadero", y encontrar en él respuesta o el significado de los sueños.
Dicho ritual consistía en que un individuo se retiraba a una cueva oscura orientada hacia el sur, se sentaba y miraba fijamente la llama hasta que visualizara a su dios, para a continuación, dormirse para poder comunicarse con él sus sueños, obteniendo así las respuestas que buscaba.  Por el 4 º siglo, tanto las velas como las lámparas pasaron a formar parte de los rituales cristianos, pero no fue hasta la última parte de la Edad Media, desde el siglo XII, en que se colocaron velas en los altares de las iglesias. En la actualidad, las velas se encienden para crear un clima especial que según la ocasión, puede ser confortable, cálido, íntimo o romántico. Además constituyen un importante recurso decorativo muy usado durante las fiestas Navideñas y otras celebraciones especiales, en la que comenzamos a impregnarnos de esa energía que transmiten, porque sin duda, un ambiente iluminado por velas está rodeado de un halo mágico que misteriosamente consiguen hechizarnos.
El origen de las velas es tan antigüo como la civilización humana, su utilización milenaria siempre ha sido asociada a fines místicos. En las diferentes culturas han sido usadas como medio de comunicación con los dioses, teniendo el cuerpo de la vela (Cera) como cuerpo físico del ser humano, el pagilo se refiere a la mente y la llama al espíritu.
No importa que tendencia religiosa se practique, las velas siempre han estado presentes en Templos, Altares, Palacios, Hogares, etc.
 Son tan y variados los usos que podemos darles tanto que las velas también han sido usadas para efectuar rituales tales como protección del hogar, atracción del ser amado, prosperidad, abundancia, salud, entre otros.
Se ha dicho con frecuencia que cuando la llama de una vela es azul o sombría, hay un fantasma o espíritu en la casa o en las cercanías. En Alemania, una vela cuya llama se divida y parta, predice la muerte en la casa; una vela que suelte una chispa al aire, significa que pronto llegará una carta para aquél que esté sentado enfrente o más cerca de ella, había tres ocasiones principales en las que se encendían velas: En el nacimiento, para asegurar que los malos espíritus se mantuviesen alejados del recién nacido y en Roma esto ponía al niño bajo la protección personal de la diosa Vesta.
En el matrimonio, para impedir que "El mal de Ojo" arruinara el futuro de la pareja, mientras que las velas encendidas en la muerte, eran una salvaguardia, pues ningún demonio se atrevería entonces a robar el alma del fallecido.
Las subastas de velas eran muy comunes en los Siglos XVII y XVIII y se cree que aún existen algunas hoy en día. Se clavaba una aguja en una vela, a una pulgada bajo la mecha y la subasta continuaba hasta que caía la aguja, siendo la última oferta hecha antes de la caída de la aguja la que se aceptaba.
Contrariamente a lo que se diga, los ritos que se efectúan con velas son altamente efectivos, ya que al prender una vela se está abriendo una puerta a otra dimensión, a otro plano astral superior; es muy importante que cuando prendamos una vela sea con un cerillo de madera para que la magia sea completa y cuando la apaguemos sea con la punta de los dedos mojados o con una campanita para sofocar la flama. Nunca debe soplarse ya que de lo contrario la magia será nula.
Recuerde que las velas pueden tener aroma y color, y que cada color desprende una vibración diferente que es benéfica para diferentes fines.
En tiempos pasados antes de que el gas y la electricidad se convirtieran en el único medio de energía para el mundo, únicamente se utilizaban las velas que producían luz artificial.
Ahora, a pesar de que no son muy necesarias, nos gustan y las utilizamos para decorar o por algo muy especial que nos atrae de ellas; las velas tienen propiedades de cambiar el ambiente y crear una atmósfera hechizante y de gran belleza no sólo para decorar, también para hacer un buen regalo.
Antiguamente el hombre utilizó para alumbrarse palos y teas de madera con resina. La invención de las velas como tal se debe a los etruscos, que recibían en nombre de "cereus", "cereus fanalis" y "cebaceus". Todos estos nombres designaban a velas o cirios de cera, sebo o pez con mecha de fibras vegetales como papiro, junco o estopa.
A la luz de las velas se han escrito poemas, tratados científicos y filosóficos. Arañas gigantescas que una garrucha permitía bajar para encenderlas y apagarlas, colgaban de los techos de las iglesias y los castillos.
Las velas más elegantes y refinadas, hechas con cera de abejas, quemaban lentamente, emanando una fantástica fragancia de miel: las sencillas, hechas con grasa de animales, olían mal, pero también iluminaban.
En 1831 se halló la estearina mediante la purificación del sebo, que quema durante largo tiempo y sin desprender olor.
En 1850, elaborando los derivados del petróleo, se obtuvo la parafina, el producto básico en la fabricación moderna de las velas.
Pero era demasiado tarde… en 1811 ya se había descubierto el sistema para calentar y hacer luminoso un filamento mediante energía eléctrica.
A partir de 1879, Thomas Alva Edison, el inventor más fecundo de todas las épocas, inventó algunos artefactos indispensables en la actualidad, entre los que se cuentan la bombilla, el interruptor y el fonógrafo.
Los antiguos hicieron amplio uso de la cera para la preparación de medicamentos y, en las canteras navales, para impermeabilizar el maderamen destinado a la construcción de los cascos.
Las velas constituían el medio ordinario de iluminación en las casas y además se colocaban en las tumbas y los altares.
Con la cera se plasmaban figuras de hombres, animales y divinidades familiares, estatuillas votivas, muñecas y flores ratifícales.
Se escribía sobre tablillas de cera y se utilizaban trozos de cera coloreada, frecuentemente en rojo, como lápices para escribir. La cera se utilizó como material para realizar esculturas y bocetos (David de Miguel Ángel, Perseo de Cellini).
En la actualidad, velas, candeleros y candelabros completan la decoración y crean una atmósfera íntima y romántica, rica en nostalgia y encanto.
Velas envueltas en una hoja seca o sostenidas por sofisticados y elaboradísimos candelabros, farolitos de papel o lamparillas variopintas que flotan sumergidas en el agua contenida en cuencos de cristal… moldes para velas o flores secas para realizar deliciosas decoraciones, velas adornadas con esponjado, estarcido o découpage, esculpidas y modeladas, perfumadas con aceites y esencias… Se expresa a través de ellas, creatividad y rodean de ese calor y misterio que emana exclusivamente de las velas.
Hay algo que nos atrae en las velas y su luz. Las velas son manifestaciones del fuego y éste ha maravillado al hombre desde épocas primitivas.


lunes, 4 de abril de 2011

La lección de la Mariposa

Una vez, un hombre encontró el capullo de una mariposa y se lo llevo a su casa para poder ver a la mariposa cuando saliera del capullo. Un día que habia un pequeño orificio, se sento a observar por varias horas, vió que la mariposa luchaba por hacerlo más grande y poder salir.

El hombre vió que forcejeaba duramente para poder pasar su cuerpo a través del pequeño agujero, hasta que llegó un momento en el que pareció haberse cansado, pues aparentemente no progresaba en su intento. Pareció que se había atascado, entonces el hombre, en su bondad, decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera cortó al lado del agujero para hacerlo más grande y así fue que por fin la mariposa pudo salir del capullo.






Sin embargo, al salir la mariposa tenía el  cuerpo muy hinchado y las alas pequeñas y dobladas. El hombre continuó observando, pues esperaba que en cualquier instante las alas se desboblarian y crecerian lo sufiente para soportar el cuerpo, el cual se contraeria al reducirse lo hinchado que estaba. 

Ninguna de las dos situaciones sucedieron y la mariposa solamente podría arrastrarse en circulos con su cuerpecito hinchado y las alas dobladas.. Nunca pudo llegar a volar.


Lo que el hombre en su bondad y apuro no entendió, fue que la restricción de la apertura del capullo y la lucha requerida por la mariposa, para salir del diminuto agujero, era la forma en que la naturaleza forzaba fluidos del cuerpo de la mariposa hacia sus alas, para que estuviesen grandes y fuertes y luego pudiese volar.

La libertar y el volar solamente podran llegar luego de la lucha. Al privar a la mariposa de la lucha tambien le fue privada su salud.


LA LIBERTAD Y EL CRECIMIENTO VIENEN DESPUES DE LA LUCHA

lunes, 28 de marzo de 2011

LA LEYENDA DEL SOL Y LA LUNA


LA LEYENDA DEL SOL Y LA LUNA



Cuando el SOL y la LUNA se encontraron por primera vez, se apasionaron perdidamente y a partir de ahí comenzaron a vivir un gran amor. Sucede que el mundo aún no existía y el día que Dios decidió crearlo, les dio entonces un toque final... el brillo!!! Quedó decidido también que el SOL iluminaría el día y que la LUNA iluminaría la noche, siendo así, estarían obligados a vivir separados.Les invadió una gran tristeza y cuando se dieron cuenta de que nunca más se encontrarían...La LUNA fue quedándose cada vez más angustiada. A pesar del brillo dado por Dios, fue tornándose solitaria. El SOL, a su vez, había ganado un título de nobleza: "ASTRO REY", pero eso tampoco le hizo feliz. Dios, viendo esto, les llamó y les explicó: "No debéis estar tristes, ambos ahora poseéis un brillo propio. "Tú, LUNA, iluminarás las noches frías y calientes, encantarás a los enamorados y serás frecuentemente protagonista de hermosas poesías. "En cuanto a ti, SOL, sustentarás ese título porque serás el más importante de los astros, iluminarás la Tierra durante el día, proporcionarás calor al ser humano y tu simple presencia hará a las personas más felices. 
"La LUNA se entristeció mucho más con su terrible destino y lloró amargamente... y el SOL, al verla sufrir tanto, decidió que él no podía dejarse abatir más, ya que tendría que darle fuerzas y ayudarle a aceptar lo que Dios había decidido. Aún así, su preocupación era tan grande que decidió hacer un pedido especial a Dios:"Señor, ayuda a la LUNA, por favor, es más frágil que yo, no soportará la soledad... "Y Dios... en su inmensa bondad... creó entonces las estrellas para hacer compañía a la LUNA.
La LUNA siempre que está muy triste recurre a las estrellas, que hacen de todo para consolarla, pero casi nunca lo consiguen. Hoy, ambos viven así... separados, el SOL finge que es feliz y la LUNA no consigue disimular su tristeza.
 El SOL arde de pasión por la LUNA y ella vive en las tinieblas de su añoranza.Dicen que la orden de Dios era que la LUNA debería de ser siempre llena y luminosa, pero no lo consiguió... porque es mujer, y una mujer tiene fases. Cuando es feliz, consigue ser Llena, pero cuando es infeliz es menguante y, cuando es menguante, ni siquiera es posible apreciar su brillo. LUNA y SOL siguen su destino. Él, solitario pero fuerte; ella, acompañada de estrellas, pero débil.
Los hombres intentan, constantemente, conquistarla, como si eso fuera posible. Algunos han ido incluso hasta ella, pero han vuelto siempre solos. Nadie jamás consiguió traerla hasta la Tierra, nadie, realmente, consiguió conquistarla, por más que lo intentaron. Sucede que Dios decidió que ningún Amor en este mundo fuese del todo imposible, ni siquiera el de la LUNA y el del SOL... Fue entonces que Él creó el Eclipse.Hoy, SOL y LUNA viven esperando ese instante, esos raros momentos que les fueron concedidos y que tanto cuesta que sucedan.Cuando mires al Cielo, a partir de ahora, y veas que el SOL cubre la LUNA, es porque se reclina sobre ella y comienzan a amarse.
 Es, a ese acto de Amor, al que se le dio el nombre de Eclipse. Es importante recordar que el brillo de su éxtasis es tan grande que se aconseja no mirar al Cielo en ese momento... tus ojos podrían cegarse al ver tanto Amor.

martes, 22 de marzo de 2011

LA LEYENDA: LA MARIPOSA Y LA ESTRELLA

 LA MARIPOSA LA ESTRELLA
                                                               Y           


Cuenta la leyenda que una joven mariposa, de cuerpo frágil y sensible volaba cierta tarde jugando con el viento, cuando vio una estrella muy brillante, y se enamoró. Excitadísima, regresó inmediata mente a su casa, loca por contar a su madre que había descubierto lo que era el amor... ¡Qué tontería! Fue la fría respuesta que escuchó. Las estrellas no fueron hechas para que las mariposas pudieran volar a su alrededor. Búscate un poste, o una pantalla, y enamórate de algo así, para eso fuimos creadas. Decepcionada, la mariposa decidió simplemente ignorar el comentario de su madre, y se permitió volver a alegrarse con su descubrimiento. ¡Qué maravilla poder soñar pensaba! La noche siguiente la estrella continuaba en el mismo lugar, y ella decidió que subiría hasta el cielo y volaría en torno de aquella luz radiante para demostrarle su amor. Fue muy difícil sobrepasar la altura a la cual estaba acostumbrada, pero consiguió subir algunos metros por encima de su nivel de vuelo normal. Pensó que si cada día progresaba un poquito, terminaría llegando hasta la estrella. Así que se armó de paciencia y comenzó a intentar vencer la distancia que la separaba de su amor. Esperaba con ansiedad la llegada de la noche, y cuando veía los primeros rayos de la estrella, agitaba ansiosa mente sus alas en dirección al firmamento. Su madre estaba cada vez más furiosa. Estoy muy decepcionada con mi hija, decía. Todas sus hermanas, primas y sobrinas ya tienen lindas quemaduras en sus alas, provocadas por las lámparas. Sólo el calor de una lámpara es capaz de entusiasmar el corazón de una mariposa: deberías dejar de lado estos sueños inútiles y conseguir un amor posible de alcanzar. La joven mariposa, irritada porque nadie respetaba lo que sentía, decidió irse de la casa. Pero en el fondo, como, por otra parte, siempre sucede, quedó marcada por las palabras de su madre, y consideró que ella tenía razón. Así, durante algún tiempo, intentó olvidar a la estrella y enamorarse de la luz de las pantallas de casas suntuosas, de las luces que mostraban los colores de cuadros magníficos, del fuego de las velas que quemaban en las más bellas catedrales del mundo. Pero su corazón no conseguía olvidar a la estrella, y después de ver que la vida sin su verdadero amor no tenía sentido, resolvió reemprender su itinerario en dirección al cielo. Noche tras noche intentaba volar lo más alto posible, pero cuando la mañana llegaba, estaba con el cuerpo helado y el alma sumergida en la tristeza. Entretanto, a medida que se iba haciendo mayor, pasó a prestar atención a todo cuanto veía a su alrededor. Desde allá arriba podía vislumbrar las ciudades llenas de luces, donde posiblemente sus primas, hermanas y sobrinas ya habrían encontrado un amor. Veía las montañas heladas, los océanos con olas gigantescas, las nubes que cambiaban de forma a cada minuto. La mariposa comenzó a amar cada vez más a su estrella, porque era ella la que la impulsaba a conocer un mundo tan rico y hermoso. Pasó mucho tiempo y un buen día ella decidió volver a su casa. Fue entonces que supo por los vecinos que su madre, sus hermanas, primas y sobrinas, y todas las mariposas que había conocido, habían muerto quemadas en las lámparas y en las llamas de las velas, destruidas por un amor que juzgaban fácil. La mariposa, aun cuando jamás haya conseguido llegar hasta su estrella, vivió muchos años aún, descubriendo cada noche cosas diferentes e interesantes. Y comprendiendo que, a veces, los amores imposibles traen muchas más alegrías y beneficios que aquellos que están al alcance de nuestras manos.

 

Hay veces que es preferible vivir con la ilusión y el sueño idealizando el amor, porque la realidad es tan cruel y efímera que llega un momento que por más que se parchen y hagas zurcidos invisibles  a los sueños.... terminaremos desechándolos, o en la caja de los recuerdos, la que ya no se abre y olvidamos por nuestro propio bien.

jueves, 10 de marzo de 2011

Las velas de Umiko, la hija del Mar


Leyendas  que hay de cierto y que de fantasía... El martes 8 de Marzo, me despertó una inquietud, aprender a elaborar velas, y curiosamente hoy encuentro está linda leyenda, muestra la ilusión, el amor incondicional y como la ambición intenta poder más que el amor. Pero  afortunadamente no es así, el amor vence, rescata y devuelve la libertad y la paz.

LAS VELAS DE UMIKO, HIJA DEL MAR  



Hace mucho, mucho tiempo, vivía en el fondo del mar del Japón una sirena llamada Amara, la esposa del genio del mar. Amara solía subir a la superficie de las aguas y allí tenderse en alguna roca desde la que pudiera contemplar la ciudad, a lo lejos. Le gustaba especialmente hacer esto de noche, cuando las luces de la ciudad casi eclipsaban a las estrellas del cielo. Envidiaba a los habitantes de la ciudad que tenían siempre esa luz que no se encontraba en el fondo del mar, y que además podían sentir en sus rostros el viento, el sol, la nieve... cosas que a ella le estaban vetadas. Así, decidió que si ella tenía una hija, no le privaría de esas sensaciones que ella se había perdido.

            Poco tiempo después, este pensamiento se hizo realidad, y la sirena Amara fue madre de una pequeña y hermosa criatura. Y con gran dolor de su corazón, pero sintiéndose a la vez
satisfecha por brindarle esa oportunidad a su hija, la trasladó a una montaña que había cerca de la ciudad, en la que se alzaba un templo. Y allí la dejó, en las escalinatas del templo, besándola con uno de esos besos que sólo dan las sirenas y los seres mágicos, que crean un aura de protección.
Abajo, en el pueblo, vivía un matrimonio que dedicaba su vida a la elaboración de velas que luego los peregrinos llevarían al templo. Como fuera que su pequeño negocio iba muy bien, decidieron ir ellos mismos al templo ese día a agradecerle a su dios los bienes que les había dado. Así, cogieron dos velas y se dirigieron hacia el templo, donde hicieron su ofrenda.
A la vuelta, cuál no sería su sorpresa cuando bajando por las escaleras, creyeron oír un llanto débil. Buscando el origen del sonido, no tardaron en encontrar a la pequeña recién nacida, y movidos por la compasión y la responsabilidad, la recogieron. Cuando le quitaron las mantillas que la envolvían, descubrieron asombrados que no era como las otras niñas: la mitad inferior de su cuerpo era como la cola de un pez, recubierto de escamas brillantes; era una sirena. Así pues, la llamaron Umiko, que quiere decir "la hija del mar".
Pasó el tiempo, la niña creció y llegó a hacerse una mujer de extraordinaria belleza. Su piel era suave como el melocotón, tersa, y sus ojos despedían un fulgor único que recordaba al de las esmeraldas. Su cabello largo parecía ser amigo del viento, pues ambos jugueteaban constantemente, y en fin, Umiko despertaba pasiones entre todo el que la observaba. Ella, humilde, se sentía incómoda por el efecto que causaba en los otros, con lo que les pidió a sus padres adoptivos ser quien fabricara las velas que ellos venderían, porque así no tendría más contacto con los demás que el estrictamente necesario. Y así pasó ella a encargarse de esta tarea, añadiendo además a las velas que hacía hermosos dibujos de pájaros y flores y sobre todo, paisajes marinos que de algún modo le venían a la mente. El número de compradores aumentaba sin cesar y además se extendió el rumor de que esas velas eran eficaces talismanes si uno quería emprender un viaje en barco.

Un día apareció en la tienda un mercader que pidió ver a la creadora de las velas que compraba. Al ver a Umiko, pensó que sería un gran negocio exponerla al público y quiso comprársela al matrimonio. Al principio ellos se indignaron, pero tal fue la insistencia del mercader que al final se la vendieron por una fuerte suma de dinero. Cuando Umiko se enteró les suplicó que cambiasen de idea, pero de nada sirvieron sus lamentos; el trato estaba cerrado.
 


Por la noche le pareció oír una voz que la llamaba, como si el mar repitiera su nombre, pero nada vio. Pasó la noche pintando su última vela. A la mañana siguiente había un carro preparado con barrotes para llevársela hasta el puerto, donde tomarían un barco que les llevaría al continente. Partieron, y en la casa quedó el matrimonio intranquilo, presintiendo que habían actuado mal y que ahora un peligro se cernía sobre ellos.

Llamaron a la puerta, abrieron y apareció una mujer vestida de blanco que quería comprar una vela. Dándole a elegir, ella escogió precisamente esa última vela que Umiko había pintado la noche anterior. Echándoles una última mirada, no sabría decir si rabiosa o despreciativa, pagó y se fue al templo, en cuya escalinata dejó la vela encendida.

La vela brilló con una luz inusualmente fuerte, inusualmente viva. Enseguida, una horrible tempestad empezó a azotar la costa. El barco en el que viajaban Umiko y el mercader intentó en vano volver al puerto, pero una enorme ola lo precipitó al fondo del mar.
Mientras el barco se hundía, la última imagen que vio el mercader, que creyó estar delirando por la cercanía de la muerte, fue la de una mujer de blanco, con cola de pez, que se llevaba a Umiko de la mano. Era Amara rescatando a su hija. Tras la tempestad, el pueblo quedó borrado del mapa, resistiendo sólo el templo y su escalinata. Y no hace mucho aún se vendían en algunos pueblos japoneses unas velas pintadas que recordaban mucho a las que pintara Umiko, la hija del mar, y que los marineros seguían encendiendo antes de emprender cada travesía...


Como toda leyenda tiene su toque de mágia e invita a Soñar, e invita a la reflexión, a los porqué y para qué.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Gracias!

Primero que nada gracias por tomarte el tiempo de leer estas líneas; un año más termina y con él se van sueños e ilusiones, metas y proyectos, unos concretados, otros no, pero de nuevo la lista de propósitos, que de todo corazón espero se realicen.
Gracias a mi familia por siempre estar al pendiente de Lo Didi, por amarla y cuidarla, Gracias Mami porque sigo siendo tu nena, te amo.
En especial quiero dar  las GRACIAS a todas las personas que año con año han seguido conmigo, apoyándome, regañándome cuando ha sido necesario, endulzándome con sus detalles, y aceptándome tal como soy.
Gracias a las personas que he reencontrado, que a pesar del tiempo y la distancia, solo se ha logrado solidificar la amistad que, se dio en el ayer y sigue y espero siga creciendo cada día más, porque dicen que los verdaderos amigos, son como las estrellas, sabemos que están ahí aunque no siempre podemos verlas.
Gracias a las personas que inexplicablemente se van, regresan, se vuelven a marchar y no sé si volverán...
Gracias a las personas en quien confíe y puedo seguir haciéndolo.
Gracias a las personas en quien confíe.... y me fallaron; lo que más duele no es que te fallen, si no que no podrías volver a confiar. De corazón les deseo lo mejor.
Gracias a las personas que ya no están conmigo, porque su camino tomo otra dirección; porque el tiempo juntos, llego a su término; a su fin. Porque la vida tiene un espacio y un lugar y este ya no lo es, pero tengo la esperanza de un día volvernos a reunir.
Gracias a cada día que me da la opción de elegir como lo quiero vivir.
Gracias a mi ángel de la guarda, y a todos los angelitos que me acompañan en todo momento, por apoyarme cuando más los necesito, y hacerme favorcitos ;).
Pero sobre todo GRACIAS A DIOS POR UN AÑO MÁS JUNTO A TI.
Con amor, bendiciones, mis mejores deseos y lo mejor para  2011.
Siempre contigo, Didi.
                                                                                    

                                                                                                                                            

jueves, 16 de diciembre de 2010

De mi corazón la corte...

Hay detalles que se quedan en nuestro corazón para siempre, que ni el pasar de el tiempo se pueden olvidar, incluso con los años cobran un valor inimaginable, esté hermoso poema lo recibí a los 10 años, de un chico creo que llegaba a los 30 o quizá pasaba de ellos, jamás se atrevió a decirme su sentir, tal vez por la diferencias de edades, lo que si recuerdo es que vivía enamorado de mi cabello siempre trenzado, y su única forma de decir lo que sentía, fue escudado en una pequeña mentira, que decía así... "te lo manda mi hermana Paty"... ellos estaban por cambiar de casa y de residencia, y hoy quiero compartir tan hermoso pensamiento, y que sirva de reflexión para que no dejemos escapar el verdadero amor, si es que lo tenemos cerca, hay que darnos la oportunidad, se dice que el "NO" todos lo tenemos, por que no luchar por un "SI", y si no se da, ser fuertes y no perder la fe,  que el verdadero amor, la persona idnicada esta por llegar.



No se que sería de tu vida, aun que un tanto vago, conservo el recuerdo de tu rostro y fisonomía, y solo recuerdo tu nombre; Carlos donde quiera que estés, espero tu vida sea plena en compañía de tu hermosa familia, a la que recuerdo con mucho cariño.

                                                                                                             Hechizo by Di.